Contexto Global: El Gran Imperio de Italia

En este universo, Italia prevaleció de forma abrumadora durante la Segunda Guerra Mundial, consolidándose como el “Gran Imperio de Italia” con un dominio expansivo sobre gran parte de Europa y América. A pesar de su aplastante avance geopolítico, el mundo se estancó visualmente, conservando una opresiva y marcada estética de los años 30. En este escenario implacable, Alfredo y Víctor no son héroes, sino los letales matones de confianza de Lia Fallaci, la principal antagonista y líder criminal de la región. Por otro lado, Emilia se gana la vida como cantante en los clubes locales, pero sus lazos de sangre la atan inexorablemente a la familia de la mafia rival.

La Guerra de las Facciones

La región está dividida por dos fuerzas criminales que operan bajo brújulas morales muy distintas, pero que hacen lo que consideran necesario para sobrevivir.

  • La Familia de Emilia (El “Viejo Cuño”): Esta facción opera como una mafia clásica y estructurada. Son una familia unida, regida por códigos de honor estrictos e idénticos para todos sus miembros. Protegen celosamente su estatus y se preocupan por mantener una fachada respetable; su regla de oro es no dañar a los civiles. Esto les ha otorgado una reputación pacífica y aceptable ante la sociedad. Sin embargo, son elitistas y pragmáticos: no lastiman al pueblo, pero tampoco mueven un dedo para ayudarlo. Cuando surge un problema o un error, esta familia prefiere solucionarlo de manera discreta y sin hacer ruido en las calles.

  • El Imperio de Lia Fallaci: El linaje original de Lia construyó su grandeza a base de crueldad, sembrando terror y sufrimiento, lo que les valió una reputación manchada por el odio. Sin embargo, Lia cambió las reglas del juego al masacrar a su propia sangre para tomar el control, justificando su parricidio bajo el argumento de que los antiguos líderes eran “ineficientes”. A diferencia de sus predecesores, el mandato de Lia es radicalmente justo y equitativo con los suyos. Bajo su manto protector, tanto civiles comunes como los marginados del imperio encuentran oportunidades y refugio por igual. A cambio de esta devoción, Lia es implacable; a diferencia de la familia rival, ella no tiene tiempo para sutilezas ni para “atormentar” a quienes le causan problemas: los elimina sin titubear.

El Odio Generacional

Ninguna de las dos facciones tiene los mejores principios, pero sus diferentes metodologías dictan cómo son percibidas por el mundo. A pesar de estas diferencias, ambas están condenadas a chocar por una guerra ancestral. El conflicto entre ellas no se basa en una afrenta reciente ni en la lógica de los negocios, sino en una herencia de sangre y orgullo; pelean simplemente porque sus ascendientes no aprendieron a hacer otra cosa más que odiarse. Mientras la familia de Emilia se mantiene unida por su tradición conservadora, Lia lidera un imperio que ella misma tuvo que purgar de su propia ineficiencia. Al final del día, ambas son fuerzas corruptas que, a su retorcida manera, hacen todo lo que está en sus manos por su propia gente.